viernes, 11 de enero de 2008

Síndrome de las piernas inquietas, un trastorno desconocido

Se caracteriza por la necesidad irresistible de mover las piernas y por sensaciones desagradables, molestas e incluso dolorosas en las extremidades inferiores. Sacudidas, picores, hormigueo, calor, dolor, pinchazos e incluso desasosiego son algunas de las sensaciones que padecen aquellas personas que sufren esta enfermedad.

Sacudidas, picores, hormigueo, calor, dolor, pinchazos e incluso desasosiego son algunas de las sensaciones que padecen aquellas personas que sufren el Síndrome de las Piernas Inquietas. Este trastorno repercute de forma "nefasta" en la vida de aquellas personas afectadas.

El Síndrome de las Piernas Inquietas se caracteriza por la necesidad irresistible de mover las piernas y por sensaciones desagradables, molestas e incluso dolorosas en las extremidades inferiores.

Se estima que este trastorno neurológico afecta de forma severa al 3% de la población aunque casi un 8% de la población la padece en alguna medida.

Quienes sufren el SPI ven su calidad de vida seriamente afectad. El 80% de los enfermos padece dificultades para conciliar y mantener el sueño, insomnio o "sacudidas" con una frecuencia de 20 o 30 segundo durante toda la noche.

El doctor Diego García-Borreguero asegura que un paciente con SPI duerme una media de 4 horas diarias y añade que "lo poco que se duerme es además de muy mala calidad", puesto que "las sacudidas les despiertan durante toda la noche".

Como asegura la Asociación Española de Pacientes con Síndrome de Piernas Inquietas en su página web "la privación crónica del sueño provoca cansancio y disminución de la capacidad de concentración durante el día". Este hecho influye tanto en la vida profesional como familiar de estas personas, además de en su estado de ánimo.

DIFÍCIL DIAGNÓSTICO

El desconocimiento de la enfermedad conlleva que en ocasiones se confunda con otras patologías como las enfermedades reumaticas, vasculopatías periféricas, molestias posicionales o incluso con depresión y estrés.

Por ello, es importante saber que los síntomas del SPI se producen principalmente cuando el paciente está relajado o en reposo.

Se trata de una enfermadad que, como afirma el doctor Diego García-Borreguero, "no depende de la posición sino de la actividad, de que estemos en moviemiento o quietos".

Además, hay que tener en cuenta que el paciente no padezca falta de hierro u otras patologías como la diabetes, asociadas al SPI.

En otros casos, la causa del SPI puede ser de origen herditario, ya que se trata de una enfermedad altamente genética. En est sentido, García-Borreguero asegura que "7 de cada 10 pacientes tiene un famliar de primer grado afectado".

No obstante, en muchos casos se desconoce la causa de la enfermedad.

El SPI se desarrolla normalmente en torno a los 40 años aunque también existen formas precoces de aparición en niños, sobre todo en aquellos con una alta predisposición genética.

En la actualidad el tratamiento de primera elección es, como afirma García-Borreguero, el que utiliza sustancias de tipo dopaminérgico . Aún así, existen otras sustancias alternativas son los fármacos anticonvulsivantes, analgésicos y sedantes.

No obstane, la Asociación Española de Pacientes con SPI recomienda medidas alternativas que pueden ayudar a reducir o aliviar los síntomas como caminar, tomar baños fríos o calientes, masajear las piernas o practicar técnicas de relajación como yoga .

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