martes, 1 de enero de 2008

Implante Osteointegrado

Un implante osteointegrado es un elemento artificial que se coloca en el hueso maxilar con la finalidad de restituir los dientes perdidos y que se osteointegra. La osteointegración se define como la unión directa, tanto funcional como estructural entre el hueso vivo y la superficie de un implante sometido a carga.

Síntomas

Los implantes osteointegrados están indicados en situaciones de desdentación parcial y completa. Existen algunas contraindicaciones consideradas absolutas para la utilización de implantes como embarazo, granulocitopenia, corticoterapia mantenida, diabetes incontrolada, hemofilia, osteorradionecrosis, insuficiencia renal crónica, etc.

No todos los pacientes pueden recibir implantes osteointegrados.

Técnica

Una buena historia clínica y una exploración bucofacial y radiológica minuciosa son indispensables antes de iniciar la técnica de colocación de un implante.

La mayor parte de las técnicas tiene una primera fase quirúrgica consistente en la inserción del implante observando cuatro principios fundamentales:
esterilidad,

fresado cuidadoso,

no contaminación, y

estabilidad inicial del implante.
La segunda fase quirúrgica se realiza una vez a transcurrido el tiempo necesario (meses) para que se produzca la osteointegración, y en ella se procede a la conexión de los pilares transepiteliales. Realizada la cicatrización es en este momento en el que el implante se encuentra preparado para iniciar la colocación de la prótesis.

Complicaciones

Las complicaciones son infrecuentes y se dividen en inmediatas y mediatas (secundarias o tardias).

Las complicaciones inmediatas pueden ser: fracturas oseas, tuberosidad, suelo nasal o sinusal o mandibular; desgarros, hemorragias, heridas de partes blandas; lesiones de los nervios; desplazamiento del implante, enfisema submucoso, fractura de instrumental, rotura de obturaciones o prótesis vecinas, etc.

Las complicaciones mediatas pueden ser: infecciosas (osteitis, abscesos, osteorradionecrosis, celulitis, trismo, sinusitis, etc); hemorrágicas (de causa local o general); mucositis y periimplantitis; generales (bacteriemas, septicemias, glomerulonefritis, crisis hiperglucémica o hipertiroidea, descompensaciones cardiacas, hepatitis, etc).

En ocasiones puede ser necesario retirar un implante.

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