viernes, 11 de enero de 2008

Trastornos alimenticios pueden dificultar quedar embarazada

Los trastornos en la alimentación durante la juventud pueden ocasionar problemas de fertilidad a la hora de buscar un embarazo, advirtieron hoy distintos especialistas dedicados a tratar casos de infertilidad.

Sergio Pasqualini, director del Instituto Médico Halitus, indicó que "se estima que cuatro de cada 100 mujeres de entre 12 y veinticuatro años sufren algún tipo de problema alimentario". Pasqualini sostuvo que "tener sobrepeso, bajo peso o incluso sufrir trastornos alimenticios durante la juventud puede traer
consecuencias al momento de buscar un embarazo".

Señaló que "la infertilidad tiene relación con lo físico y con lo psicológico y el primer paso para acercar a la pareja a la concreción de este deseo de ser padres es el bienestar, la vida saludable y la mejora en su calidad de vida".

Explicó que "al hablar de trastornos en la conducta alimentaria se hace referencia a desviaciones que pueden derivar en una enfermedad y sus extremos visibles son la caquexia (extrema delgadez) y la obesidad".

Indicó que debe considerarse que "si esos trastornos se mantienen durante el embarazo, no sólo afectarían a la madre sino también al bebé".

Pasqualini insistió que "el sobrepeso y la obesidad pueden generar ciclos menstruales irregulares o infrecuentes o ciclos menstruales regulares con alteraciones en la calidad del óvulo".

Agregó que también produce "suba en la tasa de infertilidad, riesgo durante la cirugía reproductiva y de aborto espontáneo y complicaciones en el embarazo como hipertensión, diabetes, malformaciones del recién nacido y neonatos de peso aumentado".

Precisó que "en cuanto al hombre, aquel que tiene sobrepeso puede presentar trastornos en su función reproductiva y tener una merma en la producción o calidad de espermatozoides por debajo del umbral necesario para lograr un embarazo".

Acotó que en las mujeres "los casos de la anorexia pueden ocasionar falta de menstruación y desajustes en el sistema nervioso central que influirán en la ovulación".

Por eso, consideró que "el gran secreto de una buena dieta es el equilibrio, comer en menor medida, particularmente grasas y hacer más ejercicio".

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