jueves, 10 de enero de 2008

Cómo dejar de fumar sin engordar

Muchos fumadores no dan el paso trascendental -y vital- de abandonar el cigarrillo porque temen engordar. La decisión es equivocada, pero su temor responde a la realidad. Sin embargo, con una dieta balanceada y actividad física se puede evitar eficazmente el aumento de peso en los recientes ex-fumadores.

La adicción a la nicotina está íntimamente relacionada con los hábitos de comida. Produce cambios significativos en el metabolismo, en el equilibrio hormonal y en los reflejos de saciedad. Baja el apetito, deprime la producción de insulina y acelera el tránsito digestivo.

Estos mecanismos se invierten cuando se abandona el tabaco: al menos 40 por ciento de los ex fumadores aumentan de peso en las primeras épocas de abstinencia. Eso no es tan malo como el tabaco: 20 cigarrillos diarios son tan perniciosos como 45 kilos de sobrepeso. Sin embargo, el exceso de kilos tampoco es deseable; la buena noticia es que hay recursos para dejar de fumar sin engordar.

El doctor Reynaldo Smith, miembro del Servicio de Medicina Respiratoria del Hospital Británico de la ciudad de Buenos Aires, señala que "el ex fumador que empieza a engordar suele matarse de hambre. Eso no sirve, porque el cuerpo se adapta a la menor entrada de alimentos mediante la reducción del metabolismo. Es un recurso de supervivencia que -podría decirse- 'exprime' hasta el mínimo nutriente de la ingesta. Lo que buscamos para los ex fumadores es precisamente lo contrario: acelerar el metabolismo".

Esta aceleración se consigue con el consumo de hidratos de carbono complejos y fibra: frutas con piel, pan integral, verduras frescas -especialmente las que tienen tallo como el brócoli-, cereales con el desayuno, frutas secas, arroz integral, tortas de maíz, dulces de manzanas, bananas, frambuesas, fresas, moras. La función de la fibra es impulsar la comida a lo largo del tracto digestivo y darle velocidad al metabolismo, es decir, reemplazar en esa función a la nicotina.

Quienes han dejado de fumar sienten en los primeros tiempos cierta compulsión por la ingesta de grasas y azúcares refinados. Las primeras producen sensación de saciedad y los segundos aportan energía, pero ambos engordan irremediablemente.

El doctor Smith brinda algunos consejos: "huya de los fritos, medialunas, alfajores, chocolate, galletitas, pan, pero no salte comidas y respete siempre los horarios".

"En los momentos de tentación, tenga a mano algún alimento dietético que permita apaciguar la ansiedad. Oblíguese a comer algo con el desayuno aunque no tenga hambre: si aprende a comenzar el día con proteínas y fibras, se sentirá mejor, trabajará mejor y tendrá menos tendencia a engordar", sugiere el especialista.

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