martes, 1 de enero de 2008

Urticaria

La urticaria es una reacción alérgica que afecta en su mayoría a personas que han experimentado reacciones alérgicas, como la fiebre de heno, angioedema, factores infecciosos, medicamentosos, inmunológicos o alimentarios. El 50 por ciento de los casos no se puede encontrar un desencadenante claro. En la población infantil, la urticaria se asocia más frecuentemente a infecciones respiratorias o los alimentos que ingieren.
Se manifiesta con ronchas que aparecen en la superficie de la piel, acompañado de picor. La liberación de histamina y de otras sustancias químicas en el torrente sanguíneo (en parte una respuesta alérgica) causa prurito, inflamación localizada y otros síntomas.
El diagnóstico se basa principalmente en la apariencia de la piel y se confirma mediante los antecedentes de reacción a un alergeno. En ocasiones, se pueden realizar pruebas cutáneas o sanguíneas. Para su cura se debe iniciará tratamiento, con previo control médico, de antihistamínicos. La adrenalina (epinefrina), los corticosteroides (prednisona), los sedantes o tranquilizantes pueden reducir la inflamación, el prurito y la inflamación.
La urticaria en la garganta puede obstruir las vías respiratorias, así que cualquier inflamación de la garganta o dificultad respiratoria causada por dicha erupción constituye síntoma de emergencia, razón por la cual se debe buscar asistencia médica.
Se debe evitar rascar el sarpullido ya que puede diseminar la inflamación, provocar una infección y dejar cicatrices.
Es posible que no sea necesario seguir un tratamiento si la urticaria es leve, ya que puede desaparecer de forma espontánea.

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