miércoles, 19 de diciembre de 2007

Pollo a los 40 Ajos

Para algunas personas, el del ajo es un auténtico «perfume de gourmet’’; para muchos más, un olor insoportable del que conviene huir; compartir una u otra opinión suele estar en razón directa de la distancia al Mediterráneo de cada cual.

Porque, en efecto, el ajo está presente en todas las cocinas mediterráneas lo que no le garantiza la popularidad. La verdad es que oler, huele. Mucho. Y mucho rato, además.

Efectivamente, un exceso de ajo es francamente desagradable, salvo, claro está, en platos como las propias sopas de ajo, o preparaciones al ajillo; el mismísimo gazpacho cada vez lo utiliza con más precaución. No hay que temer al ajo; sólo hay que saber usarlo.

Ingredientes:

Un pollo de kilo y medio.
Ramitas de romero, tomillo, perejil y apio.
3 docenas de dientes de ajos para adornar sin pelar.
4 dientes de ajo sin pelar para sazonar.
Vino Blanco.
Rebanadas de pan untadas con crema.
Salsa la que desee.
Aceite.
Sal y pimienta al gusto.

Preparación:

Pongan el pollo en una fuente refractaria, más bien honda, pero en la que no le sobre mucho espacio. Bajo el pollo habrán puesto más hierbas de las antes citadas y, a su alrededor tres docenas de dientes de ajo, también con su piel. Unten el pollo con aceite, tápenlo con papel de aluminio y métanlo en el horno, que tendrán a 200 grados, unos tres cuartos de hora. Cuando esté hecho, pásenlo a una fuente, desglasen el jugo de la cocción con un chorrito de vino blanco y sirvan el pollo con su salsa aparte y escoltado por los ajos. También se puede acompañar con unas rebanaditas de pan untadas con la crema

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