miércoles, 19 de diciembre de 2007

Sácale brillo a tu hogar

Después de recibir a la familia durante las fiestas, la casa queda como un campo de batalla. Pequeños detalles de limpieza nos abruman cuando nos ponemos los guantes de fregar, cogemos la escoba o la bayeta y pretendemos que todo quede como antes. Cómo proteger aquello con lo que convivimos todos los días o elegir el producto de limpieza adecuado para que deje como nuevo lo que ya no lo es tanto no es un gran problema, si se conoce el truco adecuado.
Todos los elementos del hogar van perdiendo prestancia con el paso del tiempo, sin embargo, podemos darles una pátina de esplendor con pequeñas componendas que no cuestan mucho dinero y que casi siempre tienen que ver con la mezcla o aplicación de diferentes productos de los que tenemos siempre a mano en casa.

La primera impresión que tienen sus invitados es la mesa en la que se van a sentar, los cubiertos que utilizarán y las copas con las que brindarán; y para que las copas de cristal brillen como nunca, lo mejor es añadir un poco de azulete en el agua del aclarado, que siempre debe de estar bien fría..

En la cocina
Un café para poner fin a la velada puede poner en evidencia el estado de nuestra cafetera. Para limpiar una cafetera a fondo hay que llenarla con agua en la que se haya disuelto una cucharada de zumo de limón y acto seguido se coloca en el fuego para que limpie todo su interior. La operación se realiza dos veces y luego se aclara con agua limpia.

Para eliminar la cal que se haya incrustado en el depósito y los conductos hay que realizar la misma operación pero sustituyendo el zumo de limón por vinagre.

Si se trata de una cafetera que no se utiliza demasiado una vez usada lo mejor es introducir en su interior un terrón de azúcar para evitar que coja malos olores mientras esté guardada.

Aunque parezca increíble si cuesta abrir la cafetera no dude en meterla cinco minutos en el congelador antes de intentarlo de nuevo. Incluso los que disponen de lavavajillas en casa se preocupan de que su fregadero esté reluciente. Para que no sólo quede limpio sino también brillante, lo mejor es cubrirlo con papel de cocina y verter sobre él lejía pura. Hay que dejarlo reposar durante media hora, retirar los papeles y aclarar. Si es de acero inoxidable y tiene machas, nada mejor que frotarlas con un paño empapado en alcohol o vinagre blanco.

La campana extractora es una de las piezas que más sufre la suciedad que se acumula en la cocina debido a la grasa. Los de fibra sintética o de carbón no lavable lo mejor es hacer el recambio en dos años. Si no es así, para facilitar su limpieza un buen truco es poner a hervir agua en una cacerola grande en la que se haya diluido un chorro de zumo de limón. Con el vapor se reblandece la suciedad incrustada, mientras que el limón actúa como desengrasante. Tras ello se lava la superficie con agua y jabón.

Más de uno se tumbará sobre el edredón para reposar la copiosa comida y despejar la mente después de alguna copa de más. Asegúrese de que se puede lavar en casa, aunque no sea fácil meterle en la lavadora, pruebe a introducirle plegado en forma de acordeón.

Normalmente las fibras sintéticas pueden lavarse sin más problema, mientras que los de plumas deben recibir una limpieza profesional. Para evitar que el relleno se apelmace pruebe a introducir con el edredón un par de pelotas de tenis, así conseguirá que se mantenga en su sitio durante todo el lavado.

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