viernes, 8 de febrero de 2008

Ananás para la celulitis y el sobrepeso

Fue descubierta en el año 1493, cuando Cristóbal Colón viajó por segunda vez al considerado como Nuevo Mundo. Su origen lo encontraríamos en Brasil, exacta y precisamente en el alto valle del Orinoco. Desde muy antiguo, cabría destacar la utilización del tallo como planta medicinal, lugar donde se concentran todas sus propiedades beneficiosas.

Este contiene grandes cantidades de bromelaína, una enzima proteolítica que presenta una serie de cualidades destacadas, al ser capaz de fraccionar las macroproteínas, acelerando su digestión y facilitando su posterior eliminación.

En caso de peso excesivo, es un claro arma para “luchar” contra ello, en especial a aquél asociado en caso de estado celulítico o retención de agua.

Favorece la desinfiltración, la movilización y eliminación de los depósitos de grasa, al fragmentar las proteínas y separar el tejido celulítico. Asimismo, y gracias a también su clara acción antiinflamatoria, la citada bromelaína se utiliza para reabsorber los edemas localizados, asociados en sí a depósitos de grasa.

A su vez, evita el aumento de la insulina en la sangre provocado por la absorción de productos constituídos por azúcares rápidos (los cuales deberíamos evitar), y su posterior almacenamiento de grasas.

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