miércoles, 13 de febrero de 2008

Drenaje linfático y liposucción

La liposucción es una de las intervenciones más demandadas en cirugía estética y también es quizá en la que el papel de la esteticista es más importante. En el siguiente artículo te invitamos a conocer los detalles de esta intervención, centrándonos sobre todo en el papel del profesional de la belleza antes y después de la misma.


¿En qué consiste la liposucción?

La liposucción es una intervención estética que tiene como objetivo eliminar el exceso de grasa de algunas zonas del cuerpo. No se trata de un método de adelgazamiento, sino de modelado del cuerpo. Esta intervención consiste en la aspiración de la grasa acumulada a través de unas finas cánulas conectadas a una máquina de vacío. Para introducirlas sólo se requieren unas incisiones mínimas, por lo que las posibles cicatrices serán prácticamente imperceptibles. Generalmente, la operación se realiza con anestesia local, aunque puede variar según sean las características propias de cada paciente y el área a tratar.

Una vez realizada la operación, se coloca un vendaje compresivo que ayudará a la piel a ajustarse a su nuevo contorno corporal. Según los expertos, es normal que aparezcan hematomas e inflamación en la zona tratada e irán remitiendo paulatinamente. Transcurrido un tiempo mínimo de tres semanas, el paciente empezará a ver el resultado.

Perfil del paciente

Tanto hombres como mujeres se someten a liposucciones. Mientras que el hombre acostumbra a tener grasa acumulada en flancos y abdomen, la mujer padece una mayor acumulación de grasa en cartucheras, nalgas, piernas...



Las personas que se realizan una liposucción suelen tener un peso normal, con acumulaciones de grasa en alguna zona concreta que no pueden eliminarla mediante el ejercicio o los tratamientos no invasivos en las cabinas de estética. En cuanto a la edad, el paciente acostumbra a tener entre 18 y 40 años. Este último es un factor muy importante: el paciente debe tener la piel elástica en el momento de la intervención, ya que si hay un problema de flacidez asociado a la acumulación de grasa es desaconsejable la liposucción, ya que provocará un mayor descolgamiento en la piel al extraer la grasa.


Antes de la operación

El médico deberá informar correctamente al paciente, abrirle una historia médica y hacerle un pre-operatorio. Por su parte, la esteticista deberá preparar la piel para que esté elástica antes de la intervención. Para ello, realizará una exfoliación corporal, nutrirá la piel y realizará dos drenajes linfáticos manuales para favorecer la circulación sanguínea.

Post-operatorio

Después de someterse a una liposucción, es conveniente la realización de drenajes linfáticos manuales (DLM). De esta forma, se activa el sistema linfático para que trabaje más rápidamente en los procesos de reconstrucción de tejidos lesionados tras la operación. Una propiedad que convierte a esta técnica de masaje en recomendable tras cualquier intervención quirúrgica, no sólo liposucciones.

Estos masajes se pueden iniciar tan pronto como lo autorice el cirujano, en algunos casos suele empezar entre el 4º y el 5º día, mientras que en otras intervenciones se puede empezar al día siguiente, sin quitarle la faja al paciente.


Drenaje linfático manual

-Eliminar los restos de medicación, suero y anestesia utilizados en la intervención.
-Acelerar la recuperación de sensibilidad en la piel.
-Favorecer la retracción de la piel.
-Acelerar la recuperación de los tejidos.
-Mejorar el estado de la piel.
-Acelerar la reabsorción de edema y equimosis.
-Favorecer la regeneración de los capilares y vasos linfáticos dañados por la liposucción.
-Disminuir las molestias.


Por todos estos beneficios, los expertos recomiendan un mínimo de diez sesiones de drenaje linfático manual tras la liposucción. En cuanto a la periodicidad, se recomienda que la semana en que se inicie el tratamiento con drenaje linfático manual se lleven a cabo sesiones diarias y se empiecen a espaciar a partir de la segunda semana (tres veces en días alternos), realizándolas posteriormente a una vez por semana.

En todo caso, la técnica debe ser precisa y la movilización de la piel durante la primera semana debe ser nula, para facilitar la correcta retracción de la piel. La liposucción puede dañar vasos linfáticos y la unión de la piel con las estructuras inferiores, por lo que la movilización precoz podría dificultar la correcta regeneración linfática y la creación de enlaces que unan la piel con las estructuras subyacentes. Asimismo, la excesiva movilización podría tener como resultado una piel más flácida, empeorando el resultado de la intervención.

El tratamiento con drenaje linfático manual nunca produce dolor, ni siquiera molestias, aunque se trabaje sobre tejidos con edemas. Bien realizada, esta técnica proporciona alivio desde la primera sesión. En el caso de que se produzca dolor, se debe tomar como una señal de la incorrección de las maniobras o de la inflamación del tejido.



A partir del 15º día, se finaliza la sesión de drenaje linfático manual con maniobras de deslizamiento, para favorecer la reabsorción del edema a través del sistema nervioso. La velocidad de las maniobras debe ser lenta, tardando unos 8 ó 10 segundos en recorrer toda la pierna. Asimismo, el profesional debe utilizar gel de efecto frío o aceites esenciales que favorezcan la circulación sanguínea y linfática. Algunos expertos desaconsejan los deslizamientos superficiales cuando se sospecha la existencia de una nueva formación vascular. Además, cabe recordar que las maniobras de masaje profundo están contraindicadas durante la primera quincena.

Tratamientos complementarios

Crioterapia: Algunos cirujanos recomiendan la aplicación de hielo en las zonas tratadas durante las 48 horas posteriores a la liposucción, nunca directamente sobre la piel para no provocar una quemadura.

Presoterapia: Se puede empezar a aplicar a partir del segundo día, si el cirujano lo recomienda. En las primeras sesiones (1ª semana), mejor hacerla con la faja que utiliza. La presoterapia será siempre de baja intensidad (menor a 40mm Hg). Se aconseja la presoterapia, siempre y cuando vaya acompañada de drenaje linfático manual.

Radiofrecuencia: Se utilizará a partir de la tercera semana, para uniformar la zona. Dos sesiones a la semana durante tres semanas.

Cosméticos: Es aconsejable utilizar cremas hidratantes para evitar la descamación de la piel producida por la faja.


Conclusión

En resumen, la liposucción es una intervención segura siempre y cuando la practique un cirujano plástico cualificado y en una clínica u hospital adecuado. Además, si después de la intervención se realizan tratamientos para favorecer el resultado de la intervención por parte de la esteticista, el índice de satisfacción del paciente será más elevado.

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