viernes, 8 de febrero de 2008

Violencia doméstica sobre las embarazadas

La violencia doméstica contra la mujer lamentablemente es un hecho muy común. Muchos gobiernos han tratado de mejorar esta situación, de brindar apoyo y ayuda a las mujeres que sufren la violencia doméstica. Pero la realidad indica que esta problemática es muy compleja, y no es tan fácil de solucionar. Muchas veces las mujeres mismas están tan manipuladas y desvalorizadas por su agresor que se sienten incapacitadas para pedir ayuda, otras tienen miedo. A veces, también es común que las mujeres maltratadas piden ayuda y la burocracia, la incompetencia o el tratamiento inapropiado de las autoridades hacen que la violencia siga, y a veces concluya de alguna manera realmente dramática.



Las mujeres embarazadas también son víctimas de la violencia doméstica, y esta condición las hace aún más vulnerables no solo físicamente, sino emocionalmente.

Se entiende por violencia doméstica en embarazadas a: “Violencia o amenazas de violencia física, sexual o psicológica/emocional ocasionadas a la mujer embarazada”.

Se han realizado algunos estudios en la cuidad de Nueva York, Chicago y Carolina del Norte con respecto a este tema. El informe dice que el homicidio es la causa del 25 % de la mortalidad materna y que el 63 % de las mujeres embarazadas agredidas, fallecieron. También indica que la violencia doméstica es más común en mujeres que están embarazadas que en las que no lo están. Se cita a la violencia como una complicación del embarazo de mayor frecuencia que la hipertensión, la diabetes o cualquier otra complicación seria.

Además de la posible muerte, las embarazadas que sufren de violencia familiar suelen presentar otro tipo de consecuencias, las más comunes son:

Entran más tarde en el control prenatal y controlan su embarazo de manera esporádica e inadecuada.
Se alimentan mal y aumentan de peso menos de lo normal.
Son más propensas a consumir sustancias nocivas, ya sea tabaco, drogas o alcohol.
Sufren de depresión durante el embarazo y son más propensas a padecerla luego del parto (depresión post parto).
Aumenta el riesgo de bebés con bajo peso (retardo del crecimiento intrauterino).
Son más frecuentes las enfermedades de transmisión sexual.
El abuso físico incide en la implantación defectuosa de la placenta (desprendimiento de placenta) o su ruptura.
Tienen tres veces más complicaciones durante el parto y posparto inmediato que las mujeres no maltratadas.
Tienen más posibilidades de sufrir un aborto espontáneo.
Tienen más posibilidades de sufrir un parto prematuro.
Que puedes hacer si eres víctima de violencia doméstica y estás embarazada?

Todos los días los ginecólogos o médicos de cualquier parte del mundo atienden mujeres que son víctimas de violencia doméstica. Por lo tanto, no eres la única y no debes avergonzarte por lo que te ha tocado vivir. Si los médicos que te atienden tienen sospechas de que eres víctima de una situación de este tipo, no confiarán demasiado en que lo dirás, ya que la mayoría de las embarazadas maltratadas lo ocultan. Lo más probable es que si el médico sospecha de una situación de violencia, te haga algunas preguntas de respuesta abierta: ¿Cómo se ha hecho eso?- o de respuesta cerrada -¿Le han agredido?-, pues parece ser que es la forma más efectiva. Es posible que te pidan que respondas algún test.

Si respondes que no, todo seguirá igual, y tu vida, tu salud física y emocional y la de tu bebé seguirán en peligro.

Si respondes que si, entonces los médicos pueden (y deben) recurrir a la ayuda social para solucionar tu caso. Por lo tanto creo que decir la verdad es lo mejor que puedes hacer. Los asistentes sociales están entrenados para aconsejarte y asesorarte en la gestión de asuntos legales.

Necesitarás ayuda sicológica para afrontar el cambio ya que no será fácil, es probable que debas cambiar de casa, posiblemente tus recursos económicos se compliquen, y deberás afrontar cuestiones legales. Probablemente el abusador intente complicarte todo para que no puedas realizar tu cambio de vida. Es posible que todo esto te parezca muy complicado, y que decidas abandonar la situación y seguir como estás.

Pero debes afrontar el cambio, por más duro y difícil que parezca, ten en cuenta que la violencia doméstica raramente cambia de manera radical y espontánea. Por lo general no cambia, y se repite indefinidamente.

Debes ser valiente, y ten en cuenta que siempre habrá alguien dispuesto a ayudarte. No estarás sola. No dejes que te arruinen una experiencia que seguramente será una de las más trascendentes de tu vida.

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