miércoles, 13 de febrero de 2008

Aparatología facial y corporal

Aunque las manos son, sin duda, el más preciado instrumento de trabajo de toda profesional de la estética, los equipos de aparatología son, desde hace décadas, una herramienta que no puede faltar en ningún centro. Actualmente, la aparatología está experimentando una evolución imparable que se traduce en mejores y más rápidos resultados.




Veamos cuáles son las técnicas más demandadas, tanto en aparatología facial como corporal, así como las principales aplicaciones de las mismas y los resultados que consiguen.

APARATOLOGÍA FACIAL

Radiofrecuencia
La radiofrecuencia es actualmente la tecnología más eficaz para tratar los problemas de flacidez y descolgamiento de la piel del rostro. Trabaja calentando las capas profundas de la piel con dos acciones diferenciadas: la contracción de las fibras de colágeno que produce un tensado de los tejidos y la activación de la síntesis de nuevo colágeno con el consiguiente aumento de la densidad de la piel. Se requieren varias sesiones para obtener resultados, habitualmente 6 sesiones separadas por un mes. El resultado se traduce en una mayor firmeza para la piel. Además, redefine el óvalo facial y sus efectos son similares a un lifting. Se aplica principalmente en el rostro y el cuello.

Láser fraccionado
Los láseres fraccionados son el último avance en el tratamiento del envejecimiento cutáneo. Consiguen eliminar arrugas superficiales, cerrar poros, difuminar manchas y reafirmar la piel. En definitiva, tratar todos los signos del envejecimiento cutáneo sin efectos secundarios, como los que provocaban los tratamientos más agresivos con otros láseres.



La persona que recibe este tratamiento puede reincorporarse a la vida normal inmediatamente, aunque la piel permanece enrojecida unas 24-48 horas, de manera similar ópticamente al resultado de una quemadura solar, por lo que es aconsejable utilizar una crema con protector solar.

Aunque los resultados definitivos no se observan hasta después de varias sesiones, a los pocos días del primer tratamiento la piel aparece más tersa, con el poro cerrado y un mejor aspecto en general. Se recomienda realizar de 4 a 6 sesiones para obtener unos buenos resultados con una periodicidad mensual.

Los láseres fraccionados son el último avance en el tratamiento del envejecimiento cutáneo. Consiguen eliminar arrugas superficiales, cerrar poros, difuminar manchas y reafirmar la piel


Estimulación muscular
En muchos casos observamos rostros con las facciones difuminadas. Debido al paso de los años, los músculos de nuestro rostro van perdiendo tono y volumen lo que contribuye a una apariencia menos joven, un aspecto cansado y un descolgamiento de la piel por la pérdida de volumen. Como sucede en el cuerpo, la clave para fortalecer los músculos, devolverles el tono perdido y su volumen es el ejercicio y, para conseguir ejercitar los músculos del rostro de una forma controlada, existen equipos de estimulación muscular con programas específicos para el rostro. Los tratamientos son prolongados pero los resultados a largo plazo lo compensan. La técnica consiste en la colocación de electrodos de distintas formas y tamaños distribuidos por el rostro, algunos equipos disponen de guantes aplicadores, que realizan el estímulo muscular preciso para ejercitar sólo los músculos deseados.

APARATOLOGÍA CORPORAL

Radiofrecuencia
La radiofrecuencia trabaja transmitiendo un calor a las capas profundas de la piel que activa los fibroblastos (células productoras de colágeno) para aumentar la producción de nuevo colágeno, la molécula que soporta nuestra piel y la mantiene firme y elástica. Se produce, por tanto, un tensado de los tejidos. Pero sus ventajas no acaban aquí: ciertos equipos tienen la capacidad de producir una contracción de las fibras de colágeno y compactar la grasa para reducir centímetros al mismo tiempo que reafirman la piel. La radiofrecuencia puede aplicarse en muslos, glúteos, abdomen, senos e incluso la cara interna de los brazos, tanto para eliminar grasa como para atajar la flacidez. Se requieren varias sesiones para obtener resultados.

Ultrasonidos de baja frecuencia
Los ultrasonidos se han utilizado en estética desde hace ya bastantes años para disolver los nódulos fibrosos de celulitis cuando ésta lleva mucho tiempo instalada. Existen diferentes equipos de ultrasonidos según la longitud de onda con la que trabajan, la frecuencia (alta o baja), la intensidad, la potencia y el tiempo de aplicación. Sin embargo, durante este último año los avances en este campo han dado un importante fruto con los nuevos equipos de “sonidos” o ultrasonidos de muy baja frecuencia cuya principal cualidad es la capacidad de activar la lipólisis y reducir centímetros de los depósitos de grasa sin romper los adipocitos (es decir de un modo natural sin ningún efecto secundario).

Se puede aplicar en cualquier zona del cuerpo donde haya acúmulos de grasa: abdomen, muslos, brazos, glúteos, hasta en zonas pequeñas como los tobillos, nuca o doble mentón. Para conseguir eliminar los ácidos grasos liberados deben ser quemados por el organismo. Cualquier ejercicio posterior los utilizará como energía.


Los ultrasonidos se han utilizado en estética desde hace ya bastantes años para disolver los nódulos fibrosos de celulitis cuando ésta lleva mucho tiempo instalada


Depilación láser
El láser trabaja en depilación emitiendo un haz de luz que atraviesa la piel hasta el folículo piloso donde es absorbido. La energía láser se transforma en calor y éste destruye el folículo piloso sin afectar a la piel de alrededor. Los láser que se utilizan para depilación tienen afinidad por la melanina, presente en el pelo pero también en la piel, por eso no es conveniente estar bronceada para depilarse con láser.



El número de sesiones necesarias para acabar definitivamente con el vello dependerá del paciente pero oscila entre 4 y 8 sesiones. Hay que dejar pasar un tiempo entre cada sesión porque el tratamiento sólo resulta eficaz si se realiza en el proceso de crecimiento del vello. El láser de depilación se puede utilizar en cualquier zona del cuerpo o de la cara.

Estimulación muscular
Es una de las técnicas más clásicas utilizadas desde hace ya bastantes años para tonificar los músculos, en sus inicios conocida como electroestimulación, que realizaba unas contracciones musculares controladas al colocar los electrodos en las inserciones musculares. Sin embargo, la técnica no estaba muy depurada hasta la llegada de los últimos equipos que salvan varias barreras e incorporan nuevas aplicaciones. El tratamiento ya no es doloroso porque éstos disponen de ondas tens para aliviar molestias musculares. Los equipos han mejorado también con la incorporación de programas de entrenamiento y la posibilidad de medir el estado del músculo antes y después de cada sesión para verificar el aumento de tono muscular tras la sesión. Indicada en todos los casos de flacidez muscular, trastornos circulatorios y como complemento a los tratamientos de reducción de grasa.

Masaje subdérmico
Esta técnica, ya lejos de ser una novedad, ha pasado a ser un básico en la estética e imprescindible en todos los tratamientos moldeadores. Consiste en el movimiento de las estructuras cutáneas y subcutáneas, realizando un masaje subdérmico muy intenso mediante un cabezal de rodillos en movimiento. La sensación de la persona que recibe el tratamiento es muy agradable y la consecuencia es una adicción instantánea que hace que esta técnica sea una de las más solicitadas aún varios años después de su lanzamiento. Las indicaciones son claras: es un sistema moldeador para devolver la forma al cuerpo, reduce depósitos de grasa, drena y elimina la celulitis.

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