miércoles, 13 de febrero de 2008

Plan Turístico de la comarca de Huéscar

La Comarca


La Comarca de Huéscar es la más grande de la provincia de Granada. Ocupa una enorme extensión situada en el extremo noreste de su geografía, actuando como puerta natural de comunicación entre Andalucía y el Levante español. Rodeada por imponentes serranías, entre las que destaca La Sagra, con casi dos mil cuatrocientos metros de altitud, la comarca acoge a una población de veinte mil habitantes, distribuidos entre los seis municipios que la integran: Castilléjar, Castril, Galera, Huéscar, Orce y Puebla de don Fadrique.

La red viaria de la Comarca es bastante buena. Se vertebra principalmente alrededor de la A-330 que la cruza de norte a sur. Lo más práctico para llegar a ella, es a través de la autovía A92N (que une Murcia y Granada), a través de la A-330 (que conecta con Caravaca, Murcia y Levante), y a través de las carreteras A-315 y A-326 (que conecta con Pozo Alcón, la Sierra de Cazorla y Jaén).

La zona esconde insólitos lugares donde se mezclan el sonido del bosque y del agua con el silbido del viento sobre la aridez aterciopelada de sus estepas, y dónde los pastores y sus rebaños de ovejas pasean entre casas excavadas en laderas, de las que sólo asoman sus chimeneas entre alcaparreras y atochas de esparto. Durante millones de años, la zona estuvo anegada por las aguas del mar e invadida por un inmenso lago en el que medraban fantásticos animales prehistóricos que compartían el mismo territorio con nuestros más remotos antepasados: unos homínidos emigrados de África que se convirtieron en los primeros pobladores del continente europeo.

Las excepcionales riquezas que atesoran los pueblos de este territorio son innumerables, como las atalayas musulmanas que despuntan como faros en un mar de tierra plateada, la rotunda belleza de sus bad-lands o sus peculiares fiestas y tradiciones, de origen ancestral, que han sido conservadas y transmitidas de generación en generación.

Esta comarca cuenta también con un frondoso parque natural de bosque mediterráneo, el Parque Natural de la Sierra de Castril, y dos entornos naturales de primera importancia, la Sierra de La Sagra y la Sierra de Orce. Allí, el viajero puede disfrutar a la vez del agua de sus dos grandes embalses, caminar a orilla de montaña entre yacimientos arqueológicos, y gozar de vistas absolutamente sobrecogedoras.

Región eminentemente agrícola, no se encuentra acosada por la contaminación. Su amplitud territorial y sus pocos habitantes han convertido a los pueblos del altiplano en un magnífico lugar de residencia para apacibles rentistas, turistas sagaces, y profesionales libres que tienen la ventaja de poder habitar en lugares idílicos para trabajar o concentrarse en sus proyectos. Encuentran en sus apacibles pueblos, tranquilidad, vida sosegada, y unas relaciones humanas abiertas y amistosas.

Con un clima invernal frío y muy soleado y unos veranos más suaves que en la costa, aventurarse en estas tierras implica ante todo, inundarse de luz, y disfrutar de unos de los paisajes más hermosos de Andalucía.

Unas de las cosas que mas sorprende al visitante cuando llega a la Comarca, son sus casas-cueva, la vivienda tradicional local por excelencia. Han sido excavadas, desde hace siglos, por equipos de expertos picadores, creando viviendas de alta calidad tanto térmica como acústica. Hoy son objeto de espléndidos proyectos de rehabilitación, atrayendo a artistas de todo el mundo por sus bonitas formas ovaladas. También ha dado lugar a la reciente aparición de un nuevo concepto alternativo al agroturismo: el trogloturismo.

Consecuencia de las distintas influencias culturales enraizadas, la gastronomía de esta región se enmarca dentro de la tradición culinaria andaluza, con contribuciones de la cocina musulmana, murciana, manchega y navarra. Esta miscelánea, junto con la variedad de los recursos (cordero segureño, carnes de caza, embutidos artesanos, productos de la huerta y excelentes aceites de oliva), otorga carácter a sus recetas. Procedente de una cultura eminentemente rural, la cocina es sencilla y muy natural. Aún hoy gusta guisar a la lumbre, directamente en la chimenea.

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