miércoles, 13 de febrero de 2008

La bioestimulación facial autóloga

La bioestimulación representa el conjunto de procedimientos para la estimulación biológica de las funciones del fibroblasto, la célula que produce colágeno, elastina y ácido hialurónico, determinando la estructura y la calidad de la piel y retrasando el envejecimiento cutáneo facial.

Los factores de crecimiento son proteínas que genera el organismo humano, regulando funciones esenciales en la regeneración y reparación de los tejidos. Se producen, por ejemplo, en las plaquetas, que además los transportan a los lugares donde son necesarios. Estas plaquetas son relativamente fáciles de obtener y, en esa obtención, centrifugado y posterior inyección es en lo que se basa la bioestimulación. En la actualidad, debe considerarse como el tratamiento básico del envejecimiento cutáneo.





La bioestimulación propiamente dicha consiste en obtener una pequeña muestra de sangre, prepararla para disponer de un plasma rico en plaquetas (PRP) y reinyectarlo, en forma de microinyecciones, muy superficialmente por debajo de la piel del paciente.


Protocolo de tratamiento




Durante la consulta inicial se abrirá una historia clínica y se informará detenidamente de todo el proceso. Además, es importante asociar un tratamiento farmacológico por vía oral, de aminoácidos y antioxidantes, que asegure la disponibilidad de los precursores necesarios para la síntesis que se pretende del colágeno, la elastina y el ácido hialurónico.

Normalmente, se realizará un peeling para favorecer una exfoliación de la capa córnea y una estimulación de las capas subyacentes.





La inyección se realiza con jeringa y aguja de muy pequeño calibre, resultando prácticamente indolora. Se utiliza una anestesia tópica, una solución que se aplica 20 ó 30 minutos antes. Al final de la sesión se aplicará una mascarilla descongestiva, para contrarrestar el enrojecimiento y las posibles molestias ocasionadas por las microinyecciones.

Es fundamental realizar sesiones de radiofrecuencia, con el fin de generar un aumento fisiológico de temperatura en la piel que maximice la velocidad de las reacciones biológicas. Finalmente, se instaura un tratamiento dermocosmético básico, y, si fuera necesario, uno específico.

El protocolo puede variar en cada paciente en función del grado de envejecimiento y de las características de la piel y el tratamiento de microinyecciones debe realizarse una o dos veces al año.

Contraindicaciones


Aparte de la pequeña molestia de las microinyecciones, en función del tipo de piel, puede aparece algún moratón o rojez, totalmente pasajeros, y en cualquier caso, ocultables con maquillaje desde el primer momento.
En cuanto a las plaquetas inyectadas, no cabe la posibilidad de ningún tipo de reacción alérgica, por ser estas obtenidas del propio paciente.
Es muy importante tener en cuenta que debes ponerte en manos de un profesional médico para someterte a un tratamiento de bioestimulación. Sólo ellos son los expertos que saben cómo y dónde inyectar el plasma.

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